-Te amo-le dije
No entendía como esas palabras salían de mi boca, nunca se las había dicho a nadie salvo a Melisa, y aun no podía aceptar su muerte.
Sentí como mi corazón se retorcía de dolor al recordarla, al recordar ese maldito accidente de auto en el que lo ultimo que me dijo fue “Te amo”.
Ella me acaricio, ella sabia muy bien lo que había sufrido y solo dijo:
-Tony…yo, no quiero que apresuremos las cosas- me miro fijamente y se levanto
-perdón, es mi culpa, no tendría que haberme apurado- me levante y la mire de reojos, rojo por la vergüenza.
Caminamos por la playa durante horas, Camila de veía tan hermosa bajo la luna, su cabello castaño y sus ojos marrones que siempre tenían un brillo en ellos, me recordaban mucho a Melisa, yo quería estar seguro de que no la amaba por parecerse a ella, que la amaba por ella misma, por su forma de ser.
Miro su reloj y entro en pánico.
-mierda, mi novio iba a pasar por mi a las 22:00 hs- se levanto y salió corriendo en dirección al hotel donde se hospedaban sus padres.
Ella me había prometido que iba a terminar con el esta noche, y yo esperaba con ansias ese momento, en el que ella al fin estuviera libre, en el que pudiera tener mi oportunidad.
Camine lentamente hacia la cabaña que mis padres habían comprado hace años, cuando entre en ella, puse un CD de música lenta y me recosté en mi cama, un millón de pensamientos rondaban por mi cabeza, hasta que me dormí.
Al día siguiente llame a Camila pero no contestaba, llame al hotel, pero nadie contestaba.
Salí corriendo en dirección al hotel, la recepcionista no me podía decir donde se encontraba, volví a fuera y me encontré con Lucas uno de los empleados de allí, me dijo: -Ella y su familia habían abandonado el hotel a primera hora, te dejo una nota- me la entregó.
Corrí a mi cabaña, me senté en la cama y con un leve suspiro abrí el sobre.
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