viernes, 21 de enero de 2011

Por cada final, llega un nuevo comienzo

***Gonzalo***
Había pasado toda la tarde con Abigail, ya era medianoche,
Entre silenciosamente, Camila estaba sentada en el sofá con una taza de café.
-¿Donde estabas? ¿Por qué llegas a esta hora?
-Estaba trabajando.
-¿A quien trabajabas? ¿A la rubia esa?
Me quede congelado ante la expresión de ella, nos había visto, no me quedaba otra opción masque decirle la verdad, yo sabia que ella estaba enamorada de el, lo había demostrado de muchas maneras, prefería que dejáramos lo nuestro en una amistad y nada más.
Comencé a contarle todo lo ocurrido, como conocí a Abby, que la amaba, así como ella amaba a Tony, cancelamos la boda en ese instante, ninguno de los dos nos queríamos casar amando a otra persona, quedamos como amigos, quería seguir viendo a Priscila, me había encariñado con ella, me prometió que la vería cuando quisiera, eso esperaba.
Esa noche no pude dormir, recordaba la canción de los enanitos verdes que había escuchado meses antes “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final todo termina”, tenia remordimientos por haberla usado, ella no se lo merecía, a la mañana siguiente le pedí mil disculpas por todo el sufrimiento que le había causado.
Al la mañana siguiente, salí a primera hora de la casa, me dirigía a hablar con el, tenia tantas cosas que decirle a la cara, ellas quedaron dormidas, al parecer habían estado viendo Barbie toda la noche y estaban agotadas.
El llegar al hospital el estaba con su amigo, se veía realmente mal, estaba en la cama, pálido, delgado, hasta parecía febril.
-Diego, ¿nos dejas un momento?- su amigo no parecía seguro de irse, lo miro dudoso, y este le hizo un asentimiento.
Luego de dejar la habitación, el me miro a los ojos, esperaba que yo hablara, pero me había distraído mucho viéndolo en ese estado.
-¿Qué quieres? ¿Paso algo malo?
-No, nada de eso, es que Camila y yo terminamos nuestro compromiso.
-Ah eso, si, me conto que te vio con una rubia, ¿no podías elegir algo mas privado?
-En realidad, terminamos porque no estábamos enamorados, ella te ama, y yo amo a Abby. Solo venia a pedirte que la cuidaras, apréciala, por que ella vale mucho, te ama, y si se iba a casar conmigo no era por una decisión de ella, si no por su padre, pero ya somos amigos, no hay rencores.
-Quería disculparme contigo, lamento haberte roto la cabeza, y todo lo que sufriste cuando ella se fue conmigo.
Parecía sorprendido, pero me pidió solo un favor, quería casarse con ella, hoy mismo, tenia que conseguirle un cura, un par de anillos y el llamaría a los testigos, prometió que después me devolvería la plata, pero no me importaba, ese iba a ser mi regalo de bodas.
La boda seria al atardecer, en el segundo horario de visitas, tenia que hacer que Camila y Priscila se vistieran elegantes, de blanco, solo necesitaba una buena excusa.
Escondí toda la ropa de Camila, le deje solo un vestido blanco con los zapatos, Priscila fue mas fácil de convencer, ella solo quería ver a su padre, y pensaba que se veía bonita de blanco.
Las escolté hacia el hospital, no quería que se ensuciaran, me importaba la felicidad de ella, y quería cumplir el deseo de el, el ramo de rosas estaba en la puerta, todo estaba muy bien decorado, casi olvide que estábamos en un hospital.

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