miércoles, 26 de enero de 2011

El paso del tiempo


Pasaron algunos meses, ya casi estábamos en año nuevo, había comenzado el año solo, sin nada en el mundo, y lo iba a terminar con una familia completa.
Todos nos estábamos preparando, Camila no me quería mostrar su vestido, decía que iba a ser una sorpresa, yo me puse mi traje de seda, iban a venir mis suegros por lo q nos pusimos nuestras mejores ropas, Prisci tenia un vestido blanco, decorado con un pequeño collar con piedras azules, y una cinta azul en el pelo que combinaba con el collar y con sus ojos.
Casi parecía mi hija biológica con esos ojos, eran iguales a los míos, solo que los de ella eran mas intensos.
Pusimos nuestras mejores vajillas, me puse mi delantal y me puse a cocinar, sabia que algún día me serviría las clases de cocina que me daba mi padre, el era chef en un crucero de Grecia.
Comencé a preparar lo mejor que tenia, Camila ordenaba la mesa, y la niña cuidaba al pequeño Daniel, se pasaban la mayor parte de los días juntos, eso era bueno.
Cuando llegaron mis suegros, corrieron a cargar Daniel, lo mimaban mucho, ya tenia el pelo mas largo, era del mismo color que el de su madre.
Luego llego Gonzalo con su novia Abby, ya estaban comprometidos, después llego Diego y Lorena, otra pareja comprometida, mientras comíamos, todos estaban charlando, y reían como nunca los había escuchado.
Me sentía mal por que mis padres no habían llegado, pero lo supe disimular, Diego se había sentado en la mesa pequeña a hablar con Prisci, la silla le era chica, pero no le importo, se sentó lo mismo.
Terminamos de comer, ya era la medianoche, seguíamos charlando cuando Diego dijo
-¡Hora del brindis!- todos nos quedamos mirándolo mientras el ensanchaba una gran sonrisa.
-Brindo por los futuros primos de Prisci, estaba mirando a su prometida, ninguno se había dado cuenta de lo que quiso decir, yo fui el primero.
Me levante de la mesa, y fui a felicitarlo, lo abracé fuertemente, y después abracé a Lorena.
-¡Felicidades!-todos se levantaron y comenzaron a felicitarlos, hasta que Gonzalo dijo
-¡Salud!, yo brindo por Abby, que esta esperando a nuestro primer hijo, ahora las felicitaciones se pasaron a ellos, Lorena se fue a hablar con Abby, sus bebes tenían un mes de diferencia, ambas se reían.
Que ironía pensé, ahora era tres veces tío, y tenía que comprar regalos a los tres.
Estuvimos festejando toda la noche, mis suegros se habían ido como a las tres de la mañana, solo quedábamos Diego y Lorena, Gonzalo y Abby, Camila y yo.
Los niños estaban durmiendo, tomamos un fernet con coca, y luego empezamos a bailar, era el mejor año nuevo de mi vida, todos éramos muy felices, y yo esperaba que esa felicidad perdurara.
Y perduro, los años pasaban, nosotros nos íbamos deteriorando, pero el amor seguía ahí, nada lo podía frenar.
En ese momento entro la enfermera, mi esposa me tomaba la mano a mi lado, la hora de visitas había terminado.
Se escucharon varios comentarios
-¡Que romántico!
-Que lindo
La enfermera miro a los niños, todos estaban muy emocionados, yo concluí diciendo.
-Lo importante es, cuando se enamoren, corran los riesgos, no se preocupen por nada mas, sean felices y hagan feliz a su pareja, y sobre todo ámenla mas que a su vida.
Prisci nos estaba esperando en la puerta de hospital en su auto, su hijita Luz estaba en el asiento trasero, en las sillas para bebes, me senté en el asiento delantero.
-¿y como les fue?
-Genial, los niños escucharon toda nuestra historia, no interrumpieron ninguna parte.
Ella sonrió, ya era toda una mujer, Daniel estaba llenando solicitudes para la universidad y estaba de novio.
Llegamos a la casa, estaban nuestros sobrinos, junto con mi hermano y Lorena, y Gonzalo con Abby.
Nos reuníamos siempre, no dejamos que el tiempo rompiera nuestra amistad.
“Llego Dani” dijo uno de los niños, el siempre jugaba con ellos, según mi  mujer, es mi viva imagen cuando era joven.
Apenas llego nos dijo
-¡Me aceptaron! Mientras se reía, después hizo entrar a su novia, realmente era mi viva imagen, y estaba enamorado profundamente.
Esperaba que después de la universidad se casaran, y que tuvieran una buena vida juntos.


Fin

lunes, 24 de enero de 2011

Horrible pasado


***Camila***
Estaba con Prisci en el baño, hasta que note 10 quemaduras de cigarrillos, me aterré con tan solo verlas, al principio pensé que había sido Tony, que no lo conocía lo suficiente, pero el no fumaba hace ocho meses, lo había dejado por el embarazo.
-¿Quién te hizo eso? ¿De cuando son?- grite lo mas fuerte que pude llamando a Tony.
Al llegar el, la niña comenzaba a llorar, parecía avergonzada de lo que iba a decir, o mas bien parecía que tenia miedo.
-Mi papá verdadero- fue lo único que dijo, nos miramos el uno al otro, la niña comenzó a llorar, como si hubiera hecho algo malo.
Cuando al fin la calmamos, fuimos a acostarla, la tapamos con su colcha rosa, y dejamos la puerta abierta por que no le gustaba la oscuridad.
A la mañana siguiente fuimos con mi marido a ver a la asistente social, queríamos saber más del pasado de nuestra hija.
Ella busco en sus archivos, y comenzó a contarnos lo sucedido.
-Hace tres años, ella tenia cuatro años, el padre abusaba de la niña, una mañana la madre se fue de compras al supermercado y dejo a la niña con el, ella se escondió bajo de la cama, pero el la encontró y se enojo mucho al verla asustada, comenzó a prender cigarrillos y se los apagaba en la espalda, luego la violó.
La señora pareció quedarse muda, tuvimos que insistirle para que siguiera la historia, el padre era un hijo de puta,  Tony dijo que si lo llegaba a ver, estaba seguro de que lo mataría.
-La madre llego del supermercado, y lo encontró haciéndole cosas a la niña, comenzó a gritarle que se fuera, pero el la golpeo hasta que la dejo tirada en el piso, parecía casi muerta, miro a la niña y le dijo
“¡Todo es tu culpa!” se dirigía a golpear a la niña cuando la madre le clavo un cuchillo por la espalda, el se lo saco  y se lo clavo a ella, le perforo un pulmón, murió por la  hemorragia.
Ese mismo día los vecinos llamaron a la policía por que habían sentido muchos gritos, la niña fue encontrada por los vecinos en el patio de su casa, estaba escondida llorando.
Quedamos boquiabiertos con la historia de nuestra hija, con razón ella no quería hablar de eso, ahora la comprendíamos mejor que nunca.
No podíamos creerlo, decidimos que la íbamos a ayudar en todo, íbamos a hacer que ella superara esa situación, comprendíamos por que ella se levantaba a mitad de la noche asustada, tan pequeña y viviendo una pesadilla.
No le comentamos nada a ella, no queríamos que se preocupara y que recordara, Tony se fue a la casa de Diego, necesitaba hablar con alguien, la noticia lo había dejado amargado, y pensó que el debería saberlo, ya que era el tío preferido  de la niña.
***Diego***
Estaba tirando la chatarra fuera de mi jardín, estaba aburrido, no había nada en la televisión, sentí que se acercaba un coche, era mi hermano, al fin el aburrimiento se iba a esfumar, pero por su cara al estacionar, supuse que algo andaba mal, tenia una cara de zombi demente.
-Lamento venir así, pero necesitaba hablar con alguien- comenzaron a caer lágrimas de sus ojos, eso me preocupo demasiado.
-¿Qué paso? ¿Tu familia esta bien?
-Vengo a hablarte de Priscila- se puso las manos en la cara y se arrodillo, estaba realmente enfurecido, y maldiciendo a alguien, no sabia a quien, pero algo tenia que ver con la niña.
-¿Le paso algo? ¿Que tienes? Te escucho- me estaba impacientando, comenzó a contarme desde que Camila estaba bañándola hasta que la encontraron.
Me quede realmente anonadado, mi sobrina había sufrido tanto, era tan pequeña, tan frágil, tan inocente, sentía ganas de golpear algo, tome un fierro que había dejado y comencé a golpear un montón de chatarra en el patio.
Tony comenzó a hacer lo mismo, estábamos tan enfurecidos, que teníamos que descargarnos con algo.
De mis ojos salían lágrimas de bronca y lastima, ese maldito se tenía que pudrir en el infierno, se lo merecía.
Cuando terminamos de golpear todo lo que encontramos, le invite un café, me preguntaba si algún día se le irían esas marcas, le preste una crema para cicatrizar, me había servido cuando me corte en el brazo con una sierra, esa crema era una maravilla.
Quizás podía ayudar, pero no sabia como funcionaria en la piel quemada hace años.
Luego fuimos a la casa de el, intentamos fingir que nada pasaba, pero se nos hacia imposible, Camila estaba preparando un bizcochuelo con la niña, tenia el niño en brazos, ella era una verdadera madre, parecía haber nacido para eso.
Verlos nos calmo un poco, Tony estaba sonriendo, pero sabia que aun estaba dolido por dentro, lo conocía demasiado bien.
Iba a darle el mejor trato, para que se olvidara de ese horroroso pasado, no iba a dejar que su hija algo tan perverso como eso nunca mas y yo lo ayudaría.

Pequeño ángel

***Camila***
Mientras Tony trabajaba, yo me quedaba en la casa, Priscila se había ido a jugar a la casa de los vecinos, eran las 5:30 pm yo estaba esperando a Lorena, me iba a ayudar a hacer unas tortas para vender.
Mientras preparaba el horno, sentí una fuerte contracción, se me aflojaron las piernas, ya iba a nacer, lo sentía, el bebe ya venia, intente agarrar el teléfono de la mesa, pero no llegué, la puerta trasera estaba abierta, así que comencé a gritar, quizás alguno de los vecinos me escuchara, pero nadie venia.
Lorena llegó, no íbamos a llegar al hospital, iba a ser un parto casero, busco todas las cosas necesarias, y se sentó a mi lado.
-respira- para ella era fácil decirlo, ella no estaba por tener un bebe, comencé a respirar, esperaba que el dolor se fuera un poco, ella saco su teléfono y llamo a alguien.
-Hola amor, debes venir rápido a la casa de Tony, ya viene el bebe, necesito tu ayuda-cerro la tapa de su teléfono, me repetía una y otra vez que respirara, cuando llego  su novio, ella me hizo abrir las piernas.
-ya viene, puja-lo hice, dolía mas de lo que había pensado, tuve que pujar varias veces, el niño estaba bien, diego le paso rápidamente las cosas que necesitaba, envolvió al niño con una toalla, me dejo cargarlo durante unos minutos, luego me lo quito, sentí que faltaba algo en mi pecho, no quería separarme de el.
La ambulancia llego tarde, el bebe ya había nacido, pero me llevaron al hospital para controlar que no hubiera quedado liquido amniótico dentro mío, y para controlar al bebé.
Cuando la ambulancia se iba, tony regresaba del trabajo, pero ya era tarde, ya estábamos camino al hospital.
***Tony***
Diego me había llamado de urgencia, me dijo que el bebe ya estaba por nacer, tuve que salir del trabajo, prometí quedarme horas extras la próxima vez, el idiota de mi jefe no me quería dejar ir, pero acepto.
Conduje lo mas rápido que pude hasta nuestra casa, pero la ambulancia ya se la estaba llevando, diego me esperaba en la puerta, tenia una sonrisa marcada en el rostro, como si se le hubieran acalambrado los cachetes.
Recogí a Priscila de la casa de los vecinos, y seguimos nuestro camino hasta el hospital, bajamos, todo fue muy rápido, el bebe  y mi mujer estaban bien, todo estaba bien.
Entre al cuarto de ella, estaba cargando el bebe muy emocionada, me acerque a ella, quería cargarlo.
Me lo dio suavemente, tenía los ojos azules como los míos, me miraba y se le marcaba lo que parecía una sonrisa, me apretó el dedo con su pequeña manito, y se lo quiso meter a la boca.
Comenzaron a caerme lágrimas de la emoción, mi hijo había nacido, y era precioso, parecía un pequeño ángel, al que sus alas no le habían crecido aun.
Lo baje un poco mas para que lo vieran la niña y Diego, ellos se abrazaron y festejaron, saltaban de alegría al ver que estaba bien.
El tenia la misma luz en los ojos que la madre, en ese momento recordé una frase que no le había entendido hasta ahora, “los ojos son las ventanas del alma” el alma de este niño y de su madre, era muy buena, lentamente el pequeño comenzó a chuparse el dedo, y se durmió, mientras su madre cantaba una suave nana, yo se lo pasaba a sus brazos.
-Duerme pequeño ángel.
Llego la noche, conduje hasta la casa, Prisci iba a mi lado, ella iba atrás con el niño, al llegar a casa, bajamos rápido, estábamos muy cansados, pero Camila decidió bañar a la niña mientras yo cuidaba del niño.
Estaba recostado en la cama mientras lo miraba dormir, le tomé unas cuantas fotos

sábado, 22 de enero de 2011

La casa nueva

***Tony***
Estábamos buscando una casa nueva, estábamos viviendo todos en casa de mis suegros, eso era un poco incomodo, yo vendí mi cabaña y mi auto para poder colaborar, mi suegra nos prestó un poco de plata y salimos a buscar.
Encontramos una bonita casa, solo necesitaba unos retoques, tenia cinco habitaciones, una cocina amplia, un living espacioso y tres grandes baños.
Le faltaba un poco de pintura, y otras cosas pero nada de mucha importancia.
La compramos a buen precio, teníamos que seguir viviendo con los padres de Camila, hasta que remodeláramos la nueva casa, salimos a comprar cosas de limpieza, pintura, y algunas cosas para la habitación del bebe, como una cuna, biberón, un sonajero, algunos videos para niños.
Cuando terminamos de limpiar toda la cada, comenzamos a pintar, empezamos por las habitaciones, la de Prisci era rosita, con unos dibujos de Barbie, mariposas y corazones, estaba seguro de que le encantaría.
Continuamos con la del bebé, era un varoncito, por lo que elegí el color verde, le dibuje algunos arboles y animales del bosque, junto con otros dibujitos para niños.
Pintamos el nuestro, seguimos con el living, y la cocina, hasta terminar toda la casa. Les  hicimos una sala de juegos, pusimos un estante lleno de libros que habíamos leído, y otros nuevos, lo único que quedaba era ordenar el patio,  allí teníamos mucho por hacer.
Preferimos descansar, para mañana ya estaría toda la pintura seca, y nos podríamos mudar de una vez por todas.
Me levante a la medianoche, el doctor me había dicho que no me esforzara demasiado, pero no resistí la tentación.
Me dirigí directamente hacia el patio, me saque la remera, y comencé a trabajar, el pasto estaba alto, y estaba lleno de yuyos.
Sentí como los yuyos raspaban mis abdominales, aunque ahora estaba un poco mas relleno, siempre había cuidado mi imagen, iba al gimnasio todos los días, y corría todas las mañanas, pero con lo que paso en los últimos meses, no había tenido tiempo de regresar a mi rutina.
Había varios, juegos desarmados en el fondo, probablemente la otra familia, no tenia espacio para llevarlos.
Los amontone en un rincón, me arrodille en el pasto, comencé a sacar los yuyos, uno a uno, cuando al fin termine, pase la maquina de cortar el pasto, todo estaba quedando muy ordenado.
Arregle la hamaca que colgaba del viejo roble, estaba un poco gastada, pero se podía usar por unos años más.
Puse los juegos en su lugar, y me tire en el pasto, me quede mirando la luna toda la noche, hasta que me dormí. El pasto estaba tan suave que, no pude evitarlo.
Al amanecer, Camila me estaba buscando, me había preparado el desayuno, se sorprendió mucho cuando vio lo que hice con el patio.
Me reprocho durante toda la mañana que no tenía que esforzarme mucho, q descansara en la cama, que me podía enfermar, y más.
Le di un beso, y le dije
-Relájate mujer, la que va a terminar mal sos vos si seguís así, te va a agarrar un ataque de nervios.
Correspondió mi beso y se calmo durante un largo rato.
A la tarde, decidimos que era tiempo de trasladar nuestras cosas, Camila ya estaba de siete meses, tenia miedo que rompiera la fuente y nuestro bebe corriera peligro.
Así que llame a unos amigos, Diego vino con su equipo de basquetbol para ayudarnos.
Dejamos todo dentro de la casa, yo subí cada caja a su cuarto, y acomode los muebles, no estaba seguro de cómo le gustarían a ella, nunca había sido bueno para decorar interiores.
Comencé con el cuarto del bebé, en una repisa, puse todos los libros de cuentos, que compramos para el, en otra puse las cosas necesarias como los pañales, el talco, el sonajero, y una radio para escuchar que hacia por las dudas.
Su cuna ya estaba ordenada, en un rincón puse unos cuantos ositos de peluche, y en otro puse algunos autitos, lo suficientemente grandes para que no se los comiera.
Continué con el de la niña, era un poco mas difícil, por lo que le pedí ayuda a Camila, se me hacia imposible saber donde colocar las muñecas y la casita.
Le dejamos dos repisas llenas de barbies y muñecas, un silloncito lleno de osos de peluche, y  lámpara rosita en su mesita de luz.
Nuestro cuarto, era un poco más grande por lo que tardamos un poco más en decorar.
Decidimos que ya era la hora, buscamos a la niña, le tapamos los ojos, y la llevamos a su habitación.
Ella se emociono mucho, comenzó a saltar por todos lados, corrió a ver el estante con muñecas, y luego el de libros, salió corriendo por la puerta, entro en el cuarto del bebe, luego paso por el nuestro, el living, la cocina, y el patio, cuando lo vio, salió corriendo hacia la vieja hamaca que yo había estado restaurando.
Me piido mas de una vez que la empujara, yo estaba jugando con ella mientras mi mujer nos filmaba, estuvimos en la calesita, en los trepadores, y después fuimos con ella, decidimos hacerla jugar a la calesita, pero se mareo demasiado pronto.
Unas semanas después, ya estábamos instalados, yo había conseguido un trabajo en un boliche, estaba como cantinero, mecánico, y de vez en cuando me llamaban para limpiar algunos desordenes, la paga no era muy buena, pero era algo mientras conseguía un trabajo mejor.

viernes, 21 de enero de 2011

Sorpresa


***Tony***
Todo estaba pasando según lo planeado, ella había entrado por la puerta, abrió los ojos como platos al verme de traje, había sido muy costoso ponérmelo, pero lo había logrado, tenia un camino hecho con pétalos de flores, yo la esperaba en mi cama sentado, Priscila le dio el ramo de rosas que tenia aun lado, Diego estaba sacando fotos, caminaba lentamente por el camino de pétalos, en sus ojos había una luz, era todo muy hermoso.
Al  llegar a mi lado, le coloqué un anillo de compromiso, le hice la pregunta correcta
-Camila, ¿te casarías conmigo?- era algo absurdo pero si me decía que si, haría entrar al cura, ahí nomas.
-Si, si si si si si, ella comenzó a llorar de la emoción, y me abrazo con mucha fuerza, o ella había hecho ejercicio, o yo estaba flacucho.
En ese momento hice entrar al cura, Diego y Lorena estaban a mis costados, Priscila estaba atrás junto con Gonzalo, preparándose para tirar arroz.
El cura se puso frente a nosotros, y comenzó a rezar, después comenzó a dar el sermón, era muy aburrido, nunca había sido bueno para escuchar los sermones de la iglesia.
-Pase a la parte más importante por favor- vi como Camila se ponía roja como los otros se reían disimuladamente.
-Tony, ¿aceptas a Camila como tu esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?-las ultimas palabras me dolieron en el alma, la muerte seria la culpable de nuestra separación, yo lo sabia, y sabia que a ella también le había dolido mucho.
-Acepto.
-Camila, ¿aceptas a Tony como tu esposo, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?-sentí como apretaba mi mano con mas fuerza, esas ultimas palabras, le habían causado el mismo sentimiento que a mi.
Ella se quedo muda, no podía decir ninguna palabra, pasaron los minutos y el padre le repitió la pregunta, hasta que ella dijo:
-Acepto
-Puede besar a la novia-Nos besamos apasionadamente como si fuera la última vez que no íbamos a besar o a ver.
Priscila y Gonzalo tiraban arroz de a puñados, mi hermano sacaba foto tras foto, quería captar toda la ceremonia, las enfermeras aplaudían, y otras lloraban.
Los amigos de Priscila estaban sentados y aplaudían y gritaban más que las enfermeras, no los habría conocido de no ser por Priscila, ella me pidió que les contara cuentos a ellos.
Todos estaban allí, los doctores, todos hasta la madre de Camila, quien lloraba como si estuviera cumpliendo años por la emoción.
Trajeron la comida, comí un poco de carne, helado, chocolates, tome un poco de licor, champaña, y vino.
Disfrutaría mi boda, y comería todo lo que no me dejaron comer en los últimos meses.
Estuvimos toda la noche celebrando, Gonzalo llevo a la niña a la casa, y se quedo a cuidarla, supuse que no iban a dormir, la niña se pondría a jugar con el.
A la mañana siguiente, estaba comiendo torta, pero me sentí mareado, el medico quería hablar con Camila a solas, no había nadie en mi cuarto y no tenia fuerzas para gritar,
Intente caminar hacia la puerta, pero tropecé con una mesa, y tire todo abajo, mi vista se estaba nublando, y comencé a recordar toda mi vida, antes que todo se oscureciera.
Entraron por la puerta, corriendo, se oían los gritos muy lejos.
-¡Preparen la sala quirúrgica!
Todos corrían, había pasos por todos lados, sentí que me levantaban rápidamente, y ya no había nada más.
***Camila***
El medico me llamó a su oficina, dijo que tenia un regalo de bodas muy especial.
Me dejo boquiabierta cuando me dijo “encontramos un corazón”, me inundo lo felicidad de un momento a otro, era el mejor regalo de bodas que podría haber pedido.
Le íbamos a dar la sorpresa, se emocionaría mucho, al fin podría llevar a Prisci al parque, jugar con ella fuera de la cama, y podría ver crecer al nuestro hijo.
Estábamos hablando de hacer la cirugía en ese mismo momento, pero me distraje con unos extraños ruidos provenientes de su cuarto.
Corrimos hacia su cuarto, el estaba tirado en el piso, no se movía, ni hablaba, estaba teniendo un paro.
Rápidamente trajeron los electrochoques, no tenían tiempo, se los aplicaron así nomás, iba a quedar con algunas quemaduras en su pecho, pero no me importaba, solo quería que viviera. Ya llevaba tres minutos muerto, a aun no respondía, en mi interior  estaba rezando por el, que regresara conmigo, lo necesitaba mas que al aire.
Cuando lo dejaron estable, las enfermeras me sacaron del cuarto, tenían que prepararlo para la cirugía, estuve en la sala de espera, llamé a Gonzalo, le dije que cuidara ala niña mientras operaban a Tony, yo les avisaría cualquier cosa, luego llamé a Diego, el vino en seguida, y se sentó junto a mi.
Estuvimos esperando durante una hora, hasta que el medico salió de la sala quirúrgica, parecía nervioso, demasiado, me estaba temiendo lo peor, pero hizo una gran sonrisa, una sensación de calma y paz me inundo, supe que a Diego también, porque este comenzó a saltar y a abrazarme con mucha alegría.
Llame a Gonzalo, ya podía traer a Priscila al hospital, se alegro mucho por Tony, solo quería que fuéramos felices.
Estaba sedado, por lo que iba a tardar un tiempo en despertar y los doctores tenían que hacerle un control permanente, no querían correr ningún riesgo, así que estuvimos en el hospital un par de semanas más.
Tenia cuatro costillas rotas por el golpe que se había dado, se las habían curado en el momento, pero tenia unas feas marcas.
Pasaron las semanas, habíamos planeado comprar una casa, al parecer su cabaña nos iba a quedar media chica para cuatro personas, yo estaba en mi quinto mes de embarazo, necesitaba mi privacidad.
Necesitábamos pensar como íbamos a comprar la casa, mi madre me presto un poco de plata, pero no era suficiente.

Por cada final, llega un nuevo comienzo

***Gonzalo***
Había pasado toda la tarde con Abigail, ya era medianoche,
Entre silenciosamente, Camila estaba sentada en el sofá con una taza de café.
-¿Donde estabas? ¿Por qué llegas a esta hora?
-Estaba trabajando.
-¿A quien trabajabas? ¿A la rubia esa?
Me quede congelado ante la expresión de ella, nos había visto, no me quedaba otra opción masque decirle la verdad, yo sabia que ella estaba enamorada de el, lo había demostrado de muchas maneras, prefería que dejáramos lo nuestro en una amistad y nada más.
Comencé a contarle todo lo ocurrido, como conocí a Abby, que la amaba, así como ella amaba a Tony, cancelamos la boda en ese instante, ninguno de los dos nos queríamos casar amando a otra persona, quedamos como amigos, quería seguir viendo a Priscila, me había encariñado con ella, me prometió que la vería cuando quisiera, eso esperaba.
Esa noche no pude dormir, recordaba la canción de los enanitos verdes que había escuchado meses antes “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final todo termina”, tenia remordimientos por haberla usado, ella no se lo merecía, a la mañana siguiente le pedí mil disculpas por todo el sufrimiento que le había causado.
Al la mañana siguiente, salí a primera hora de la casa, me dirigía a hablar con el, tenia tantas cosas que decirle a la cara, ellas quedaron dormidas, al parecer habían estado viendo Barbie toda la noche y estaban agotadas.
El llegar al hospital el estaba con su amigo, se veía realmente mal, estaba en la cama, pálido, delgado, hasta parecía febril.
-Diego, ¿nos dejas un momento?- su amigo no parecía seguro de irse, lo miro dudoso, y este le hizo un asentimiento.
Luego de dejar la habitación, el me miro a los ojos, esperaba que yo hablara, pero me había distraído mucho viéndolo en ese estado.
-¿Qué quieres? ¿Paso algo malo?
-No, nada de eso, es que Camila y yo terminamos nuestro compromiso.
-Ah eso, si, me conto que te vio con una rubia, ¿no podías elegir algo mas privado?
-En realidad, terminamos porque no estábamos enamorados, ella te ama, y yo amo a Abby. Solo venia a pedirte que la cuidaras, apréciala, por que ella vale mucho, te ama, y si se iba a casar conmigo no era por una decisión de ella, si no por su padre, pero ya somos amigos, no hay rencores.
-Quería disculparme contigo, lamento haberte roto la cabeza, y todo lo que sufriste cuando ella se fue conmigo.
Parecía sorprendido, pero me pidió solo un favor, quería casarse con ella, hoy mismo, tenia que conseguirle un cura, un par de anillos y el llamaría a los testigos, prometió que después me devolvería la plata, pero no me importaba, ese iba a ser mi regalo de bodas.
La boda seria al atardecer, en el segundo horario de visitas, tenia que hacer que Camila y Priscila se vistieran elegantes, de blanco, solo necesitaba una buena excusa.
Escondí toda la ropa de Camila, le deje solo un vestido blanco con los zapatos, Priscila fue mas fácil de convencer, ella solo quería ver a su padre, y pensaba que se veía bonita de blanco.
Las escolté hacia el hospital, no quería que se ensuciaran, me importaba la felicidad de ella, y quería cumplir el deseo de el, el ramo de rosas estaba en la puerta, todo estaba muy bien decorado, casi olvide que estábamos en un hospital.

El parque


***Camila***
Estábamos sentadas con Priscila sobre la cama, ella le estábamos haciendo un peinado a su muñeca, Gonzalo había sido llamado de urgencia de su trabajo así que estábamos solas.
Aun faltaba una hora para ver a Tony, por lo que fuimos al parque, la niña corría por todo el lugar, estaba realmente emocionada.
Nos dirigimos a comprar un helado, ella estaba a mi lado, pedía a gritos el de chocolate y frutilla, así que se lo di, íbamos caminando de nuevo al parque, cuando una risa llamo mi atención, era exactamente igual a la de Gonzalo, me di vuelta, el estaba allí, con una rubia, al parecer no tenia el anillo de compromiso, no sabia que hacer, estaba ahí, paralizada ante la escena.
   Cargué a la niña y fui al auto rápidamente, no tenia ganas de nada, bajamos en el hospital, ya era la hora, el nos estaba esperando, tenia un ramo de rosas para mi y una caja de caramelos para ella.
-¿No te habrás escapado verdad?-lo miraba fijo mientras levantaba una ceja y sonreía.
-No, le pedí a la novia de Diego que las comprara- parecía avergonzado, se encogió de hombros.
-Oh, gracias-era un gesto muy lindo, me había  mejorado el día con el regalo ese.
-Gracias papi- la miramos con los ojos bien abiertos, ella le había dicho “papi” nos quedamos muy emocionados durante largo rato.
Yo los miraba, mientras el le enseñaba a leer y luego me miraba a mi de reojos, con esa mirada picara suya que me hacia poner roja de la vergüenza.
Le conté lo ocurrido en el parque, cuando la niña se fue a buscar agua y saludar a sus amigos.                                                                                                                                                      -lo siento- fue lo único que dijo.                                                                                                                                                                                             
***Tony***
Este día no había sido como los otros, me sentía mejor que nunca, llame a Lorena y le pedí que comprara unas cosas para cuando llegaran ellas.
Hoy iba a ser un buen día, cuando ellas llegaron, Lorena ya me había traído las cosas.
Ellas se sorprendieron mucho, mientras le leía la novela a Priscila, miraba a Camila de reojos, ella estaba avergonzada, pero había algo que le borraba la sonrisa al instante, lo presentía, algo malo tenia que ser.
Le pedí a la niña un vaso con agua, ella fue a buscarlo sin queja alguna.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Qué te tiene mal?
-Nada, es que…Gonzalo tiene una amante, los vi en el parque, ya no me casaré con el.
Ella parecía triste, pero era mejor para mí, una oportunidad para que ella fuera mía, si conseguía el corazón, le pediría que fuera mi esposa.
Priscila llego con mi vaso de agua, estaba muy feliz por que había visto a sus amigos, pidió disculpas por haberse tardado, pero sintió la necesidad de saludarlos.
Le dedique una sonrisa de oreja a oreja, por dentro me sentía mal por Camila, ella estaba sufriendo, pero tenia que disimularlo ante la niña, si no creería cualquier cosa.
Se le notaba la pancita, estaba apenas de cuatro meses, pero se veía muy bien, iba a ser una madre ejemplar, muy buena y cariñosa como lo era con Priscila.
En ese momento entro Diego, el venia todos los días a visitarme, y Priscila ya le decía “tío” me daba mucha gracia y no sabia porque.
Diego le había traído a la niña una casa de muñecas, siempre le traía regalos, parecía un comprador compulsivo.
-Te vas a quedar sin un centavo si seguís comprándole tanta cosas-sonreí mientras miraba la casa de muñecas.
-¿Estas celoso? – el sonreía mientras sacaba algo mas de su bolsillo, era una cámara de fotos, la mía se me había caído en el mar y no funcionaba mas.
-¿Es para mi? No tenias que hacerlo, gracias hermano, de verdad, muchas gracias.
La primera foto que tome fue de él con la niña, se veían tan bien, luego de Camila tocando su panza, en un día le tome fotos a todos.
La última fue la que mas me gustó, estábamos todos juntos, Diego, Priscila, Camila, Lorena, la cual en ese momento paso a ser la prometida de mi mejor amigo, Santiago, mi futuro hijo, pero si era niña tendría que ser Lucía  y yo, parecíamos una familia, esa imagen me gusto mucho, hice que la pusieran en un recuadro, y la tuve conmigo en todo momento.
Las chicas se fueron a casa como a las 22:00 hs, me quede solo, en la oscura habitación, prendí la tele, pero estaba cortada, no tenia nada que hacer, estaba muy aburrido, me tuve que dormir temprano.