lunes, 24 de enero de 2011

Pequeño ángel

***Camila***
Mientras Tony trabajaba, yo me quedaba en la casa, Priscila se había ido a jugar a la casa de los vecinos, eran las 5:30 pm yo estaba esperando a Lorena, me iba a ayudar a hacer unas tortas para vender.
Mientras preparaba el horno, sentí una fuerte contracción, se me aflojaron las piernas, ya iba a nacer, lo sentía, el bebe ya venia, intente agarrar el teléfono de la mesa, pero no llegué, la puerta trasera estaba abierta, así que comencé a gritar, quizás alguno de los vecinos me escuchara, pero nadie venia.
Lorena llegó, no íbamos a llegar al hospital, iba a ser un parto casero, busco todas las cosas necesarias, y se sentó a mi lado.
-respira- para ella era fácil decirlo, ella no estaba por tener un bebe, comencé a respirar, esperaba que el dolor se fuera un poco, ella saco su teléfono y llamo a alguien.
-Hola amor, debes venir rápido a la casa de Tony, ya viene el bebe, necesito tu ayuda-cerro la tapa de su teléfono, me repetía una y otra vez que respirara, cuando llego  su novio, ella me hizo abrir las piernas.
-ya viene, puja-lo hice, dolía mas de lo que había pensado, tuve que pujar varias veces, el niño estaba bien, diego le paso rápidamente las cosas que necesitaba, envolvió al niño con una toalla, me dejo cargarlo durante unos minutos, luego me lo quito, sentí que faltaba algo en mi pecho, no quería separarme de el.
La ambulancia llego tarde, el bebe ya había nacido, pero me llevaron al hospital para controlar que no hubiera quedado liquido amniótico dentro mío, y para controlar al bebé.
Cuando la ambulancia se iba, tony regresaba del trabajo, pero ya era tarde, ya estábamos camino al hospital.
***Tony***
Diego me había llamado de urgencia, me dijo que el bebe ya estaba por nacer, tuve que salir del trabajo, prometí quedarme horas extras la próxima vez, el idiota de mi jefe no me quería dejar ir, pero acepto.
Conduje lo mas rápido que pude hasta nuestra casa, pero la ambulancia ya se la estaba llevando, diego me esperaba en la puerta, tenia una sonrisa marcada en el rostro, como si se le hubieran acalambrado los cachetes.
Recogí a Priscila de la casa de los vecinos, y seguimos nuestro camino hasta el hospital, bajamos, todo fue muy rápido, el bebe  y mi mujer estaban bien, todo estaba bien.
Entre al cuarto de ella, estaba cargando el bebe muy emocionada, me acerque a ella, quería cargarlo.
Me lo dio suavemente, tenía los ojos azules como los míos, me miraba y se le marcaba lo que parecía una sonrisa, me apretó el dedo con su pequeña manito, y se lo quiso meter a la boca.
Comenzaron a caerme lágrimas de la emoción, mi hijo había nacido, y era precioso, parecía un pequeño ángel, al que sus alas no le habían crecido aun.
Lo baje un poco mas para que lo vieran la niña y Diego, ellos se abrazaron y festejaron, saltaban de alegría al ver que estaba bien.
El tenia la misma luz en los ojos que la madre, en ese momento recordé una frase que no le había entendido hasta ahora, “los ojos son las ventanas del alma” el alma de este niño y de su madre, era muy buena, lentamente el pequeño comenzó a chuparse el dedo, y se durmió, mientras su madre cantaba una suave nana, yo se lo pasaba a sus brazos.
-Duerme pequeño ángel.
Llego la noche, conduje hasta la casa, Prisci iba a mi lado, ella iba atrás con el niño, al llegar a casa, bajamos rápido, estábamos muy cansados, pero Camila decidió bañar a la niña mientras yo cuidaba del niño.
Estaba recostado en la cama mientras lo miraba dormir, le tomé unas cuantas fotos

No hay comentarios:

Publicar un comentario