***Camila***
Estábamos sentadas con Priscila sobre la cama, ella le estábamos haciendo un peinado a su muñeca, Gonzalo había sido llamado de urgencia de su trabajo así que estábamos solas.
Aun faltaba una hora para ver a Tony, por lo que fuimos al parque, la niña corría por todo el lugar, estaba realmente emocionada.
Nos dirigimos a comprar un helado, ella estaba a mi lado, pedía a gritos el de chocolate y frutilla, así que se lo di, íbamos caminando de nuevo al parque, cuando una risa llamo mi atención, era exactamente igual a la de Gonzalo, me di vuelta, el estaba allí, con una rubia, al parecer no tenia el anillo de compromiso, no sabia que hacer, estaba ahí, paralizada ante la escena.
Cargué a la niña y fui al auto rápidamente, no tenia ganas de nada, bajamos en el hospital, ya era la hora, el nos estaba esperando, tenia un ramo de rosas para mi y una caja de caramelos para ella.
-¿No te habrás escapado verdad?-lo miraba fijo mientras levantaba una ceja y sonreía.
-No, le pedí a la novia de Diego que las comprara- parecía avergonzado, se encogió de hombros.
-Oh, gracias-era un gesto muy lindo, me había mejorado el día con el regalo ese.
-Gracias papi- la miramos con los ojos bien abiertos, ella le había dicho “papi” nos quedamos muy emocionados durante largo rato.
Yo los miraba, mientras el le enseñaba a leer y luego me miraba a mi de reojos, con esa mirada picara suya que me hacia poner roja de la vergüenza.
Le conté lo ocurrido en el parque, cuando la niña se fue a buscar agua y saludar a sus amigos. -lo siento- fue lo único que dijo.
***Tony***
Este día no había sido como los otros, me sentía mejor que nunca, llame a Lorena y le pedí que comprara unas cosas para cuando llegaran ellas.
Hoy iba a ser un buen día, cuando ellas llegaron, Lorena ya me había traído las cosas.
Ellas se sorprendieron mucho, mientras le leía la novela a Priscila, miraba a Camila de reojos, ella estaba avergonzada, pero había algo que le borraba la sonrisa al instante, lo presentía, algo malo tenia que ser.
Le pedí a la niña un vaso con agua, ella fue a buscarlo sin queja alguna.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Qué te tiene mal?
-Nada, es que…Gonzalo tiene una amante, los vi en el parque, ya no me casaré con el.
Ella parecía triste, pero era mejor para mí, una oportunidad para que ella fuera mía, si conseguía el corazón, le pediría que fuera mi esposa.
Priscila llego con mi vaso de agua, estaba muy feliz por que había visto a sus amigos, pidió disculpas por haberse tardado, pero sintió la necesidad de saludarlos.
Le dedique una sonrisa de oreja a oreja, por dentro me sentía mal por Camila, ella estaba sufriendo, pero tenia que disimularlo ante la niña, si no creería cualquier cosa.
Se le notaba la pancita, estaba apenas de cuatro meses, pero se veía muy bien, iba a ser una madre ejemplar, muy buena y cariñosa como lo era con Priscila.
En ese momento entro Diego, el venia todos los días a visitarme, y Priscila ya le decía “tío” me daba mucha gracia y no sabia porque.
Diego le había traído a la niña una casa de muñecas, siempre le traía regalos, parecía un comprador compulsivo.
-Te vas a quedar sin un centavo si seguís comprándole tanta cosas-sonreí mientras miraba la casa de muñecas.
-¿Estas celoso? – el sonreía mientras sacaba algo mas de su bolsillo, era una cámara de fotos, la mía se me había caído en el mar y no funcionaba mas.
-¿Es para mi? No tenias que hacerlo, gracias hermano, de verdad, muchas gracias.
La primera foto que tome fue de él con la niña, se veían tan bien, luego de Camila tocando su panza, en un día le tome fotos a todos.
La última fue la que mas me gustó, estábamos todos juntos, Diego, Priscila, Camila, Lorena, la cual en ese momento paso a ser la prometida de mi mejor amigo, Santiago, mi futuro hijo, pero si era niña tendría que ser Lucía y yo, parecíamos una familia, esa imagen me gusto mucho, hice que la pusieran en un recuadro, y la tuve conmigo en todo momento.
Las chicas se fueron a casa como a las 22:00 hs, me quede solo, en la oscura habitación, prendí la tele, pero estaba cortada, no tenia nada que hacer, estaba muy aburrido, me tuve que dormir temprano.
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