***Tony***
Todo estaba pasando según lo planeado, ella había entrado por la puerta, abrió los ojos como platos al verme de traje, había sido muy costoso ponérmelo, pero lo había logrado, tenia un camino hecho con pétalos de flores, yo la esperaba en mi cama sentado, Priscila le dio el ramo de rosas que tenia aun lado, Diego estaba sacando fotos, caminaba lentamente por el camino de pétalos, en sus ojos había una luz, era todo muy hermoso.
Al llegar a mi lado, le coloqué un anillo de compromiso, le hice la pregunta correcta
-Camila, ¿te casarías conmigo?- era algo absurdo pero si me decía que si, haría entrar al cura, ahí nomas.
-Si, si si si si si, ella comenzó a llorar de la emoción, y me abrazo con mucha fuerza, o ella había hecho ejercicio, o yo estaba flacucho.
En ese momento hice entrar al cura, Diego y Lorena estaban a mis costados, Priscila estaba atrás junto con Gonzalo, preparándose para tirar arroz.
El cura se puso frente a nosotros, y comenzó a rezar, después comenzó a dar el sermón, era muy aburrido, nunca había sido bueno para escuchar los sermones de la iglesia.
-Pase a la parte más importante por favor- vi como Camila se ponía roja como los otros se reían disimuladamente.
-Tony, ¿aceptas a Camila como tu esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?-las ultimas palabras me dolieron en el alma, la muerte seria la culpable de nuestra separación, yo lo sabia, y sabia que a ella también le había dolido mucho.
-Acepto.
-Camila, ¿aceptas a Tony como tu esposo, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?-sentí como apretaba mi mano con mas fuerza, esas ultimas palabras, le habían causado el mismo sentimiento que a mi.
Ella se quedo muda, no podía decir ninguna palabra, pasaron los minutos y el padre le repitió la pregunta, hasta que ella dijo:
-Acepto
-Puede besar a la novia-Nos besamos apasionadamente como si fuera la última vez que no íbamos a besar o a ver.
Priscila y Gonzalo tiraban arroz de a puñados, mi hermano sacaba foto tras foto, quería captar toda la ceremonia, las enfermeras aplaudían, y otras lloraban.
Los amigos de Priscila estaban sentados y aplaudían y gritaban más que las enfermeras, no los habría conocido de no ser por Priscila, ella me pidió que les contara cuentos a ellos.
Todos estaban allí, los doctores, todos hasta la madre de Camila, quien lloraba como si estuviera cumpliendo años por la emoción.
Trajeron la comida, comí un poco de carne, helado, chocolates, tome un poco de licor, champaña, y vino.
Disfrutaría mi boda, y comería todo lo que no me dejaron comer en los últimos meses.
Estuvimos toda la noche celebrando, Gonzalo llevo a la niña a la casa, y se quedo a cuidarla, supuse que no iban a dormir, la niña se pondría a jugar con el.
A la mañana siguiente, estaba comiendo torta, pero me sentí mareado, el medico quería hablar con Camila a solas, no había nadie en mi cuarto y no tenia fuerzas para gritar,
Intente caminar hacia la puerta, pero tropecé con una mesa, y tire todo abajo, mi vista se estaba nublando, y comencé a recordar toda mi vida, antes que todo se oscureciera.
Entraron por la puerta, corriendo, se oían los gritos muy lejos.
-¡Preparen la sala quirúrgica!
Todos corrían, había pasos por todos lados, sentí que me levantaban rápidamente, y ya no había nada más.
***Camila***
El medico me llamó a su oficina, dijo que tenia un regalo de bodas muy especial.
Me dejo boquiabierta cuando me dijo “encontramos un corazón”, me inundo lo felicidad de un momento a otro, era el mejor regalo de bodas que podría haber pedido.
Le íbamos a dar la sorpresa, se emocionaría mucho, al fin podría llevar a Prisci al parque, jugar con ella fuera de la cama, y podría ver crecer al nuestro hijo.
Estábamos hablando de hacer la cirugía en ese mismo momento, pero me distraje con unos extraños ruidos provenientes de su cuarto.
Corrimos hacia su cuarto, el estaba tirado en el piso, no se movía, ni hablaba, estaba teniendo un paro.
Rápidamente trajeron los electrochoques, no tenían tiempo, se los aplicaron así nomás, iba a quedar con algunas quemaduras en su pecho, pero no me importaba, solo quería que viviera. Ya llevaba tres minutos muerto, a aun no respondía, en mi interior estaba rezando por el, que regresara conmigo, lo necesitaba mas que al aire.
Cuando lo dejaron estable, las enfermeras me sacaron del cuarto, tenían que prepararlo para la cirugía, estuve en la sala de espera, llamé a Gonzalo, le dije que cuidara ala niña mientras operaban a Tony, yo les avisaría cualquier cosa, luego llamé a Diego, el vino en seguida, y se sentó junto a mi.
Estuvimos esperando durante una hora, hasta que el medico salió de la sala quirúrgica, parecía nervioso, demasiado, me estaba temiendo lo peor, pero hizo una gran sonrisa, una sensación de calma y paz me inundo, supe que a Diego también, porque este comenzó a saltar y a abrazarme con mucha alegría.
Llame a Gonzalo, ya podía traer a Priscila al hospital, se alegro mucho por Tony, solo quería que fuéramos felices.
Estaba sedado, por lo que iba a tardar un tiempo en despertar y los doctores tenían que hacerle un control permanente, no querían correr ningún riesgo, así que estuvimos en el hospital un par de semanas más.
Tenia cuatro costillas rotas por el golpe que se había dado, se las habían curado en el momento, pero tenia unas feas marcas.
Pasaron las semanas, habíamos planeado comprar una casa, al parecer su cabaña nos iba a quedar media chica para cuatro personas, yo estaba en mi quinto mes de embarazo, necesitaba mi privacidad.
Necesitábamos pensar como íbamos a comprar la casa, mi madre me presto un poco de plata, pero no era suficiente.
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