martes, 18 de enero de 2011

La llamada


 Llame a Camila, le dije que era una urgencia, que tenia que venir rápido.
Ella llegó en cuestión de minutos, yo estaba preocupado, y ella también, sabía que no era el mismo motivo, pero ya lo seria.
 -Necesito un favor, te lo pido de todo corazón-tenia una mano en el pecho mientras le hablaba.
-¿Qué pasa? ¿Qué favor?
-Si yo no consigo un corazón, quiero que adoptes a Priscila- la voz se me quebró, ella me miraba a los ojos.
Intente enderezarme, cada vez me costaba mas hacerlo, estaba mas débil, pero lo logre de todas formas, así me era mas fácil mirarla a los ojos.
-Tony, yo…lo haré, pero hay algo que tengo que decirte, estoy…embarazada, es tuyo.
En ese momento, me quede paralizado, por todo mi cuerpo corrió una felicidad enorme, ella bajo los ojos, habría pensado que no lo aceptaría, o eso creía yo, no pude articular palabra durante un largo rato.
-¡Eso es genial! Le dedique una gran sonrisa, pero prométeme que adoptaras a la niña, ya casi esta recuperada, y la llevaran de nuevo al orfanato, convence a Gonzalo.
Iba a ser padre, en ese momento llego Diego, se avergonzó por haber interrumpido la conversación, lo único que le dije fue “¡voy a ser padre!” sus ojos se abrieron como dos platos.
-¡Felicidades hermano! Ensancho una sonrisa de las suyas, luego me abrazo con fuerza, y saludo a la nueva madre.
-Prométeme que harás lo que te dije -Mire a Camila a los ojos, mi voz tenia un tono de suplica.
-Bueno, lo prometo.
Las semanas pasaron, cada vez me iba debilitando más y aun no conseguía un corazón compatible.
Priscila se había recuperado, y se fue a vivir con Camila, venían a verme todos los días, junto con Diego.
Al parecer ya era tío de la niña, y próximamente tendría otro sobrino/a, aun no se sabia que era, yo quería un niño, mientras Camila y Priscila querían una niña.
 ***Camila***
No sabia que hacer, el estaba cada vez mas débil y delgado, y a mi ya se me había comenzado a hinchar la panza.
Priscila quería visitarlo todos los días, al parecer ella lo quería mucho, no podía imaginarme como se pondría si moría, o como me pondría yo, Gonzalo no quería adoptar a la niña, pero cuando la conoció, se convenció al instante, ella era tan dulce y buena que era imposible negarle algo.
No podía pensar en que mi hijo o hija no conocería a su padre, claro que tendría a Gonzalo, pero el no era su padre, solo podría intentarlo.
Me ponía mal verlo tan deteriorado, ¿por que le tenia que pasar a el? Todos los días iba a visitarlo con la niña, ella le llevaba un cuento diferente por día, y el aunque le costara leérselos, lo hacia, no le importaba nada.
Ella no perdía la esperanza, que a el le llegaría un corazón nuevo.
En los últimos meses, había tenido tres recaídas, pero siempre lo habían salvado, el rogaba que quería irse a casa, pero los médicos no lo dejaban, tampoco ella.
No sabia que hacer, el se estaba muriendo poco a poco, y no lo podía evitar, me moría de la preocupación, ¿Qué sería de la niña? ¿Aceptaría alguna vez a Gonzalo como padre?  Y muchas preguntas más rondaban en mi cabeza.
El le seguía leyendo los cuentos a la niña, era una promesa que le había hecho, todos los días le leería un cuento distinto.
Si seguían así, los libros de cuentos se acabarían, le di la idea de que le leyera novelas, un capitulo por día, seria mas interesante y la niña se entretendría igual.
El acepto, pero tendría que ser una novela con muchos personajes fantasiosos, estuve buscando libros a ver cual seria más fantasioso.
Le di varias opciones, pero eligió varios, dijo que era tiempo de que aprendiera a leer, así cuando naciera su hermano/a ella le contaría cuentos.

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