lunes, 17 de enero de 2011

Mareos


Era tan bella cuando estaba dormida, parecía una niña, me percate de varios detalles mientras la veía, a la mañana se lo iba a decir.
Mientras tanto me aguantaba la risa, ella se estaba chupando el dedo.
A la mañana siguiente, me levante a preparar el desayuno, ella seguía dormida, pero ya se iba a despertar. Mientras se lo llevaba, pensaba en la manera de despertarla, dejé la bandeja en la cómoda y me acosté en la cama.
Acaricie su rostro, con suavidad, le di un beso en el hombro y ella se despertó.
-Traje el desayuno- susurré
-Oh, gracias- mientras se acomodaba el pelo de su cara.
-Note algo mientras dormías, ¿sabias que te chupas el dedo?
-No- mientras se sonrojaba.
 Estaba parado en el otro extremo de la cama, un mareo muy molesto se apodero de mi, me sostuve de la cómoda con fuerza, esperaba que ella no se hubiera dado cuenta.
-Tengo que ir al baño-me sostenía con las paredes.
Al entrar me lave la cara, los dientes, y regrese con ella, al parecer tenia una cara terrible, ella me miro detenidamente.
-¿Te sientes bien?- estaba preocupada, se le notaba demasiado.
-Si, estoy bien, creo que pesque una gripe-esperaba haber sido convincente.
Luego de asegurarle 150 veces más que estaba bien, ella se fue, su novio la esperaba. La despedí con un beso, no quería dejarla ir, por lo que escondí la llave de su auto, pero ella la encontró  fácilmente.
Se marchó, lo ultimo que vi, fue la parte trasera de su auto, antes de desaparecer en la curva que llevaba a la ruta.
Rápidamente escribí un mensaje en mi teléfono, “ya te extraño” y se lo mande.
Llamé a Diego, se llevaría una sorpresa cuando se enterara que Camila había estado aquí.
Su teléfono sonó varias veces y luego contesto.
-¿Hola?
-Hola, ¿podes venir a mi casa? Tengo algo que contarte.
-Pero antes, ¿Por qué no fuiste a la fiesta? Te estuve esperando- sentí unas punzadas en mi pecho, cada vez se iban haciendo más fuertes, sentía que el corazón se me iba a salir.
-Yo…quiero explicarte eso, estoy esperando que vengas.
Sentí muchos mareos, quise agarrarme de la mesa, pero resbalé y la tire junto  conmigo, a lo lejos oía la voz de Diego.
-Tony, ¿Qué pasa? TONY, TONY, después de eso, no escuche ni vi nada más.
***Diego***
-Tony, ¿Qué pasa? TONY, TONY- escuche que se caían las cosas, subí  a mi auto y aceleré hacia su casa.
Las calles estaban muy transitadas, por lo que tome un atajo, pasé por el medio de un campo, mi amigo me necesitaba.
Llegué a su casa en cuestión de minutos, golpee la puerta, tres veces, pero no contestaba nadie.
Me asomé por la ventana, y lo vi tirado, gracias a Dios que el nunca cerraba la puerta con llave.
Entré rápidamente, no respondía, por lo que lo cargue en el auto, y me dirigí al hospital.
Pase de nuevo por el campo y aceleré lo mas que pude.
Al llegar, las enfermeras me miraban, Lorena, mi novia estaba allí, ella se puso en acción apenas lo vio, por su cara, no debía ser algo bueno.
Me senté en la sala de espera, las horas pasaban, y no me daban noticias de mi amigo, me impaciente, así que me dirigí a hablar con el médico de él. La puerta estaba cerrada, me pare a un costado, estaban conversando sobre alguien, hasta que concluyeron con un “trasplante de corazón”, no podía ser él, tendría que ser otro paciente, el me lo habría dicho, los doctores salieron de la habitación, y bajaron la cabeza al verme, en ese momento supe que hablaban de él.                                                                                                                                                   
No sabia que hacer, mi amigo estaba al borde de la muerte y yo no podía hacer nada.

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