Llegue a mi casa y comencé a empacar mis cosas, no estaba seguro a donde iría, me había dado cuenta que el Tony que todos habían conocido, había muerto.
Deje las cosas por un momento, después de todo, ya era de noche, y prefería viajar de día, salí de casa y me fui a dar una vuelta por ahí.
Simplemente estaba caminando si un rumbo fijo, estaba cansado del amor, lo único que me provocaba era sufrimiento.
Me metí en un bar sin pensarlo dos veces, me senté en una de las mesas, solo había 3 o 4 personas, luego de unos cuantos tragos, olvide todas mis preocupaciones, termine cantando canciones de amor y contándole al cantinero todo lo que me pasaba, no recordaba como llegué a mi casa, ni me importaba, lo que importaba es que había logrado pasar la noche.
No era yo, estaba muy confundido, ya había olvidado quien era realmente, y eso era bastante malo.
***Camila***
Después de preparar las cosas para la boda, decidí irme a casa, necesitaba descansar, al llegar mi madre me hablo desde su cuarto.
-Te han venido a buscar, un tal diego, y luego vino Tony a buscarlo-mientras leía una revista.
-Que raro, ¿no te ha dicho que quería?- me había agarrado la curiosidad.
-No pero al parecer les gustaron mis galletas- ella parecía satisfecha.
Me dirigí a mi cuarto, me acosté de inmediato, al asentar la cabeza en la almohada, sentí un ruido de papel, probablemente no era nada, pero al cambiar de posición lo sentí de nuevo.
Era una carta de Tony, me agarraron los nervios, la desdoble despacio, la había arrugado mucho y tenia miedo que se rompiera.
La leí detenidamente, y varias veces.
Camila: Solo quería decirte que lamento mucho haber arruinado tu boda, pero no estaba dispuesto a perderte, que tonto ¿no?, vine hasta aquí para no perderte cuando nunca fuiste mía.
Lograste que te amara, pero dejaste una nueva herida, solo quiero desearte que seas feliz con Gonzalo.
Y no te preocupes por mí, estaré bien, sobreviviré.
Lamento mucho todo el daño que te hice, y el mal rato que pasaste por mi culpa.
Te amo, y eso va a seguir así por un largo tiempo, o quizás hasta q mi vida llegue a su final.
No tengas dudas de que fuiste lo mejor que me pasó luego del accidente.
Espero que seas feliz.
Tony
Lo había perdido, el se había ido, ahora comprendía lo que el intento decir la noche de la boda con “me dejaste solo con un pedazo de papel”.
Pero no podía salir a buscarlo, mis ojos apenas se mantenían abiertos, y no quería causarle más sufrimiento del que le había causado semanas atrás.
Intente llamarlo varias veces, pero no contestaba, le dejé un par de mensajes, y me acosté a dormir.
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