lunes, 17 de enero de 2011

Internado…otra vez…


Me desperté en una cama de hospital, diego estaba a mi lado, estaba dormido, pero por sus ojeras, supuse que no había dormido bien hace días.
Estaba con suero, no me podía levantar, toque a Diego para que me ayudara a enderezar, pero no se despertaba, así que toque el timbre para llamar a las enfermeras, lo mantuve presionado durante cinco minutos.
Lorena llegó, me conto lo que había pasado, no lo podía creer, aun no le habían dicho  mi diagnostico, pero supuso que no era exactamente bueno, por lo que mi mejor amigo se la había pasado aquí.
La habitación que me había tocado, no tenia televisión, me puse a leer unos libros que estaban allí, eran muy aburridos.
No había nada que hacer, todo era muy aburrido, me puse a jugar con mi celular, quería llamar a Camila, pero no la quería preocupar, tuve que resistir la tentación.
Me puse mis auriculares y escuche música hasta que se me acabo la batería.
Diego despertó, y lo primero que hizo fue sonreír y preguntar.
-¿Cómo te sientes? Me diste un buen susto al llegar a tu casa.
-Bien, pero aun no me dijeron que tengo-miraba todos los pinchazos que me habían hecho en el brazo.
-Yo…bueno…necesitas un corazón nuevo-Diego era muy frio para llorar, y en ese momento lo estaba haciendo, su dureza se rompió.
Mi cara se crispo por el dolor de esas palabras, el miedo inundo mi cuerpo, no podía creer que necesitara un corazón nuevo.
No tenía miedo de morir, pero si de no verla más, sabía que ella se pondría fatal si me viera en este estado, ella no lo soportaría.
Le dije a Diego que se fuera a casa, necesitaba descansar y no quería retenerlo aquí, me sentía un prisionero, en este hospital no había nada que hacer para divertirse, las enfermeras no podían traerme una TV para mi.
El día había terminado, me hicieron estudios toda la tarde, solo tenia algunas pausas para descansar antes que me llevaran a otro lugar.
La noche fue tranquila, a la mañana siguiente, encontré la casilla de mensajes llena, eran de ella, tenía varias llamadas perdidas.
No quería hablarle, no sabría que decirle, como explicarle los ruidos de las enfermeras, o por que estaba en el hospital, ella se casaría en una semana, y nada mas importaba.
Prefería no llamarla, ya que si no conseguía el corazón, ella no tendría que sufrir demasiado. La extrañaba mucho, pero seria un egoísta si la llamaba, no la dejaría intentar ser feliz.
En ese momento, ella me llamó otra vez, no conteste, estaba débil y ella se daría cuenta de mi condición o de que estaba enfermo.
***Camila***
No me podía comunicar con Diego, no me había mandado nada desde el día anterior, le deje varios mensajes y lo llame muchas veces, pero no contestaba.
Me estaba preocupando por el, en ese momento recordé que tenia el numero de su mejor amigo en una agenda, pero el problema era encontrarla.
La busqué por horas, hasta que la encontré, lo estuve llamando, pero su celular estaba apagado.
Luego de un rato contestó, en su voz había cierto tono de amargura mezclado con un toque de tristeza.
-Hola Camila, ¿Cómo estas?
-Hola Diego, bien gracias, ¿esta Tony ahí? Es que no me contesta las llamadas ni los mensajes.
-Bueno…es que el…tiene un problema.
-¿Qué clase de problema? ¿Le paso algo?
-Bueno, es que su corazón esta mal, esta fallando y necesita uno nuevo.
-¿QUÉ? Estas bromeando ¿verdad? No puede ser, si el estaba bien.
Comenzaron a caer lágrimas de mis ojos, me sentía responsable por lo que le pasaba, no lo podía creer.
-No bromearía con algo así, es cierto, ya están buscando un corazón, pero la lista de pacientes en espera en larga.
-Oh, bueno…yo…dile que me llame.
-Ok, adiós.

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